domingo, 13 de diciembre de 2009

Y punto.

El verano se fue antes de que el invierno aparezca.
Tú no contabas con un principio.
El final se paró frente a nosotros
Yo no lo hacía con un final.
No digas que mientes, al hacerlo tu mentira se convierte en verdad.
Y si dices que mientes acerca de algo que ya dijiste, no lo puedo creer ahora, ya que esta vez estás mintiendo. Cuando dices mentira, no te creo.
No a mí.
La luna.
La luna está puesta en su lugar.
Y “ojalá” se convierte en la palabra más inerte que alguien haya mencionado.
Ojalá.
Ojalá no existe.
Ojalá entre a la universidad en abril.
Ojalá no existe
Tú eres ese ojalá.
¿No te has dado cuenta?
Violadores del verso dijeron una vez que al impaciente se le quita la miel del presente.
Nada es permanente nena. Nada merece más la pena que el instante, que tenemos delante.
Si acuchillamos a este ojalá, ¿nos quedamos viviendo en este infinito verano?

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