
Después de llorar debajo de la cama aquellas semanas, intente sentarme a pensar un momento. Sabía que lo mejor era airearme, aunque yo quería regresar a mi hueco para seguir llorando. Hice una llamada, y aunque pensé que podría retractarme luego, en el fondo mi opinión había cambiado.Tenía que salir, no podía ser tan malo.Llegamos después de una travesía. Yo sólo pensaba en que ese no era mi lugar aquel día.Unos ojos felinos se aparecieron, aunque yo los obvié patéticamente.Pasé cerca, pero me dirigí hacia otras miradas que me saludaron amablemente.No sé cómo, ni cuando. Ni cuál de los dos se acercó primero, sólo recuerdo que empecé a respirar.Una conversación cualquiera, dos amigos que no se hablan desde hace mucho tiempo.Un vaso o dos, da igual, mejor nos sentamos. Empezamos jugando, te reías, me reía, nos reíamos los dos, y yo me sentí feliz. Tampoco podría decirte en este momento, cómo es que mi corazón empezó a ir a mil por hora cada vez que intentaste darme un beso.No sé si estaba nerviosa por que esos ojos gatunos fueron los primeros que vi después de tiempo.Una estúpida debilidad, me hizo morirme de ganas. Mirarte era zambullirme en agua espesa llena de oxígeno que respirar, y flotar entre caricias.No jugué con ese beso. Te lo digo ahora y de verdad. Ese beso estaba ahí, quería darse y quería uno de vuelta.Al siguiente no me sentía tan seria. Me sentía bien. No sabes cuánto dejé aquella noche.Un lunes me di cuenta de que realmente me sentía feliz. Mi vida era diferente. Había algo.No sólo era la intriga de no saber qué piensa la otra persona. En realidad la curiosidad no me movía como lo hacía generalmente. O siempre.Los días pasaban como si nunca jamás hubiera llorado. Aunque sí lo hice.Hasta que llegamos al día en el que dormimos juntos. Ese día.Ese día dormí contigo, te miré, te miré toda la noche, o era día.Me vuelves loca. Haces que mi cabeza de vueltas rápidamente de emoción.Es como si llevarás a un niño todos los días a Disneylandia. Das al blanco con lo que quiero. Es casi estúpido.Ya llegamos casi al mes desde que empezó. No puedo decir desde que empezó todo, porque tendría que referirme a unos años atrás.Tú has cambiado, he cambiado yo.Pero ahora doy vueltas más rápido, y mi corazón se aloca cada vez que te ve. Y me confundes. Me confundes cada diez minutos. Y no sé que hacer. Me has lavado el cerebro en muchas cosas, y he crecido y me he achicado en otras.Me encanta. Me gusta cuando me tocas, cuando hacemos el amor.No sé si es correcto decirlo así, no sé si para ti sea así, tampoco sé si es para mí.Pero me gusta. Y creo que te gusta.Aunque nadie tiene ni la más puta idea de lo que el otro piensa. No me gusta agredirte. Por lo menos no en serio.Me gusta tocarte el pelo, la cara, y como metes mis dedos en tu boca.Cuando me coges la pierna mientras manejas, cuando me pasas el humo por la boca.Si te sigo diciendo que otras cosas me gustan me voy a sentir realmente enferma.Podría decir que casi me gusta todo.No me gusta que no te guste. A nadie le gusta eso, ¿no?Me gustaría gustarte más. O no gustarte menos.Me gustaría no enamorarme, porque no quiero llorar.Estoy hasta el cuello de ti. Embarrada y confundida.Sólo quiero que no desaparezcas.No tienes que sentir nada en una potencia demasiado alta.Estoy totalmente adicta a ti. Y no creo querer soportar que no estés.Quiero salir contigo. Quiero estar contigo y mirarte.Y que me cojas la pierna cuando manejas. Que me quieras.Pero no tienes que hacerlo. Nadie está obligado a hacer nada.No quiero enamorarme, y no puedo creer que ya sea demasiado tarde.Hoy día saqué todo lo que no había sacado a penas se terminó todo hace un mes y nueve días.Lo decidí cuando llegué.Sentí que te prometí algo, sin que estuvieras enterado. Hoy día lloré. Por mí, por ti, por él. Hoy quise hacer el amor contigo en las escaleras. Lo hubiera hecho si estuviera un poco más loca.Perrito, yo también estoy un poco enamorada de ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario