domingo, 17 de enero de 2010

Hoy, mi amor.

El tiempo pasa. El tiempo pasa en este mundo que gira y gira. Tú mismo dices que el mundo da vueltas. Cuántas vueltas, mi amor. El tiempo y las vueltas. Y el mundo. Y el mundo que nos alcanza hasta tomarnos de las manos. Nos arrastra al pasado. O al futuro. ¿Futuro? Tu futuro. El mío. Tú, mío.

El tiempo nos persigue. Como en un juego de video. La pantalla te come, te deja atrás. Así que María, corre; pero no dejes a Luigi, no te olvides que corre detrás. Después de la pantalla. La pantalla de la sala verde, que fue la última que vi, cuando tus ojos se perdieron entre las rejas. Entre la calle. Un domingo. Que sólo fue un domingo.

La luna no está hoy día. No está hoy noche. Tú mi amor, ayer me amaste más que hoy, dime qué será de la luna mañana. Hoy mañana, la luna es color naranja, y tu cara se pinta en ella. Con ojos verdes. Con boca grande, que grita despedidas.

Hoy mi amor, no me quieres más que ayer.

Mejor ven y cuéntamelo mañana.

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